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Este blog nació por un interés compartido entre la Hilary y yo y motivado en gran parte por el deseo de quedar bien en el sin fin de cenas que hacemos entre amistades ¿así que qué mejor manera de darle inicio a este proyecto que con una receta que preparé para la Hilary en el día de su cumpleaños?

Cada semana hago lecha de almendra y por lo tanto, tengo un montonazo de harina de almendra en el freezer y tenía que inventarme algo que hacer con ella. Por otro lado, las dos consumimos poca a nula azúcar y sabiendo que iba a estar una amiga diabética en la celebración, también tenía que ingeniarme algún postre que no requeriría azúcar (la única que lleva viene del coco deshidratado y la horchata que usé). Lo dulcito de las galletas viene de los guineos y de la stevia. De allí salen los parámetros técnicos de esta receta- lo demás es creatividad, invento y apoyo de The Minimalist Baker.

El proceso para hacer estas galletas es un poco tardado, pero hay muchas modificaciones que se les puede hacer para que no sean tan elaboradas. Salen suavecitas y humedas con un delicioso olor a guineo (banano) y sorprendentes pedacitos crujientes de cacao y coco. Fueron un éxito tanto entre el público vegano/sugar-free que con los omnívoros amantes de las golosinas.


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Ingredientes:

  • 4.5 tazas de harina de almendra
  • 4 guineos de seda (bananos) bien maduros
  • 1 taza de coco deshidratado*
  • ½ taza de cacao (o cocoa) en polvo
  • 1 cucharada de vainilla
  • 2.5 cucharadas de polvo para hornear
  • ~1/3 taza de harina de cúrcuma (tapioca) o maicena
  • pizca de sal
  • 3 pizcas de stevia en polvo (o al gusto)**
  • 1 taza de mezcla de horchata de morro*
  • ½ cucharada de clavo de olor
  • 2 cucharadas de aceite de coco o margarina vegetal

*contenían azúcar       **opcional

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Harina de almendra secándose en el horno
  1. Poné el horno a 200 C (400 F) y si hace falta, poné la harina de almendra en el horno mientras se calienta para deshidratarla. ¡Cuidado que no se queme! Solo buscás quitarle todo el líquido que podás.

mashed bananas

2. Mientras tanto, machacá los guineos en un recipiente grande hasta que queden como puré. Agregáles el coco, el cacao o cocoa y la vainilla. Yo usé cacao entero al que le tuve que quitar la cáscara y luego pulverizar, pero también se vale usar cocoa en polvo.

3. En un recipiente aparte, mezclá los ingredientes secos: polvo para hornear, harina de cúrcuma (tapioca) o maicena, sal, stevia, horchata de morro y el clavo de olor.

Agregándole harina de almendra

4. A la mezcla con el guineo, agregále tu harina de almendra recién salida del horno poco a poco. Cuando ya esté todo bien combinado, vertíle los ingredientes secos, de nuevo de poco en poco. Ahora agregále las cucharadas de aceite de coco o margarina vegetal. Si hace falta, podés añadirle más maicena o harina de tapioca de poco en poco. Buscás que la masa te quede húmeda (pero no líquida) y algo chiclosa para que las galletitas te queden suaves y que no se te desintegren. La harina de tapioca o maicena sirve para esto último. Lo bonito de esta receta es que la consistencia de las galletitas horneadas y de la masa son casi iguales así que no habrá mayor sorpresa cuando salgan del horno.

Masa finalizada

5. Pasá una toallita con aceite por una bandeja para hornear para que no se te peguen las galletitas. Formá la masa en bolitas del tamaño que querrás -las mías fueron como de unos 4 cm de ancho)- y ponélas sobre la bandejita, aplanándoles los centros ligeramente. Podés colocar las bolitas de masa muy cerca las unas de las otras ya que casi no cambiarán de forma en el horno.

6. Dejá tus galletitas al horno unos 10 minutos más o menos hasta que te queden levemente doraditas de abajo (podés levantarlas usando una espátula para ver cómo van de abajo). Dejálas enfriar unos 20 minutos antes de probarlas. Opción: una vez enfriadas del todo (una media hora o más), podés decorarlas con chocolate derretido.

Almond meal cookies

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